Aquí

domingo, febrero 25, 2007

Estoy aquí; como pasando las páginas, de cuento en cuento, pero sin nada que contar. Sólo me pareció importante detenerme a contemplar la escena. A decir verdad, llevo varios días esperando, y más bien me estoy desesperando. No sé como duermes tranquilo si sabes que me tienes encasillada, esperando algo que según tú, vendrá cuando menos lo espere. No es justo. Creo que necesito un poco de ayuda. Creo que necesito un poco de ti.

Love is my Illness. He is my Therapy. ♥

Febrero

jueves, febrero 22, 2007

Llevaba ya un tiempo sin escribir nada, y pensé que valdría la pena escribir algo en nombre de todos los momentos de este mes que significaron un poquito mas que cotidianidad para mí. Esta es una de mis épocas favoritas del año.

Me encantan los guayacanes rosados. Son árboles muy especiales que florecen pocas veces al año, y cuando lo hacen, pierden todas sus hojas y las cambian por flores. Se convierten en copetes de algodón de azúcar. Lo más bonito es que todos se ponen de acuerdo para florecer al mismo tiempo, y teñir la cuidad de rosadito, por que a cada esquina que doblas ves uno. Esperan majestuosos a que venga la lluvia y tumbe al suelo sus florecitas y al formar un tapete en el suelo sólo me recuerdan de que a veces no solo es bonito ver algo surgir, es casi más especial verle caer con tanta belleza. Me enamoran.

Me gusta San Valentín. Celebrar el amor y la amistad se puede hacer todos los días, pero se siente el doble de especial cuando hay un día designado. Desde mandar Candy-Grams en el colegio, hasta la decoración de la fiesta y jugar con corazones de colores en mi pared Pop Art, me hace sonreír. La fecha pinta un corazón aún más brillante en el rostro de las personas.

Hice brownies. Quedaron deliciosos. Jugue con mantequilla y todavía quisiera poder relamerme los dedos. ¿No les da envidia? Pocas personas se han podido quejar de mis brownies.
Y sin embargo mantuvo un tono nostálgico, puesto que mi empleada se casa, se va, y probablemente es la ultima vez que me ayudara a incorporar los huevos. Ese sentimiento debio ser el ingrediente especial que hizo que esta vez sobre-crecieran y se regara masa por todo el horno, un tanto caótico y toda la casa olía a quemado.

Es loco el clima. Un minuto tu ropa esta húmeda de sudor, al siguiente está más húmeda de lluvia, o mejor dicho de aguacero. Mientras hace calor basta con tener una limonada y hielos que refresquen, pero el otro día hizo tanto frío en la Mesa que alcance a pensar que me iba a dar gripa. La neblina cubría el lago, e inclusive a una persona parada a cinco metros de distancia. Era un romance frío entre ellos dos, siempre divididos por el viento que la llamaba a ella hacia la lejanía. Densa y misteriosa, tentaba a los mortales a probar un cucharada de aquella mágica poción. No hubo sol ese domingo, por que al parecer el cielo tuvo una mala noche, la luna desapareció y lo dejo tan mal que no quiso salir de la cama al día siguiente.


Desde ya estoy preparándome para evaluaciones acumulativas, que vienen la próxima semana. No estoy demasiado entusiasta de sentarme durante horas en una silla tiesa de madera chueca a escribir exámenes. Pero más que todo, todavía se me derrama la idea de resumir meses de trabajo en dos o tres hojas de respuestas durante dos horas. Sin embargo no me puedo quejar, o por lo menos no hasta que alguien invente otro sistema educativo. Esto también es especial, por que no pasa todas las semanas.


Y que no se me olviden los tres cumpleaños seguidos, por que es como si en esta epoca todo se celebrara al triple.

No sería justo tampoco dejar pasar desapercibida la luna que últimamente resolvió teñirse de anaranjado, asi como las señoras se tiñen el pelo de rojo. Se rehusa a trasnochar y a las 11 ya la vez empijamada, pero mientras cuelga mas arribita del horizonte juega a ser un tajo de mandarina, o la sonrisa del gato de Cheshire. La vez y no puedes hacer mas que intentar igualar esa sonrisa traviesa. No se qué será pero nunca la habéa visto así antes, y cuando lo hago me inunda una energía que probablemente bastaría para alcanzarla. No sólo es especial, es hermosa.

Creo que deben haber muchos otros momentos que ya se colaron entre el tiempo y de los cuales no podré escribir, pero para finalizar quiero decir que alguien cometió un grave error al quitarle esos dos o tres días a Febrero. Ese cierre de veintiocho solo me recuerda que las cosas buenas usualmente no duran lo suficiente.

Si el cielo se derramara...

lunes, enero 29, 2007

Después de oír el mismo timbrecito innumerables veces colgué y puse a un lado el teléfono. Pensé en recoger mis libros y tender mi cama. Luego volví a pensar en ti. Traté de justificar el desorden de mi casa. Luego traté de justificar por qué no habrías contestado. Me avergoncé de mi misma por no haberme bañado. Luego quise que tú te avergonzaras de ti mismo.

Horas después, con la toalla enrollada buscaba entre mi closet algo medio bonito, como para no sentirme tan feita. Pero otra vez había olvidado lavar mi ropa. Quise que tú no te hubieras olvidado de mí.

Salí a la calle arrastrando los pies y decidí ir a buscar un café. No había ido muy lejos cuando empezó a llover, muy suavecito. Traté de aligerar mi paso pero mi cuerpo no estaba de acuerdo. Con mal abrigo empecé a sentir más frío a medida que la lluvia aceleraba, pero una parte de mi estaba resuelta a seguir caminando despacito, mojándome. Mire hacia el cielo, de nuevo pensando en ti. Las gotas cada vez más gruesas y pesadas saludaron mi frente. Pensé que era bonito, y por un momento no supe si las gotas entraban o salían de mis ojos.

Pronto llegué a mi destino, pero no quería dejar atrás el camino. Me senté y pedí mí cafecito. La terraza del sitio estaba casi desierta, pero yo quería sentir mis cachetes quejarse congelados. Quería ver la lluvia caer, ya casi hecha diluvio. Quería que mis pensamientos bailaran al compás de las gotas, estallando frenéticamente con el asfalto de la calle. Quería que tú me quisieras.

Estuve ahí sentada un buen rato. A pesar de que me quemé la lengua con el café y poco lo disfruté. Desde chiquita había aprendido a no tomar con el pitillo de revolver, pero al parecer no pensé o lo olvidé. ¿Cuantas advertencias no recordamos hasta que ya es demasiado tarde? Llovió por más de una hora, y yo poco me moví. Pero por dentro, mi cabeza llovía también con recuerdos, más que todo tuyos.

Aprendí que así el cielo se derramara, yo seguiría pensando en ti. Y tal como la Gallinita Trula, recogí mis cosas y volví a casa, porque así no contestaras, te quería llamar.

Hail

martes, enero 23, 2007

With a whick of it's tail,
It's eyes turning pale,
Like the moan of a whale
Brought by the night's gale,
The phantom's grim wail
Came packed in the mail.
The cat's warning failed,
And so ends my tale.

The Storm

martes, enero 16, 2007

The sea unfolded like a ravenous fiend. How dare we defy it? Heavy clouds gathered around us, ready for their vengeful strike. Cold, bitter drops drops came to us from above as much as from below. Waves splashed every corner. We were soaked from head to heels. The deep, dark, icy air made us numb. The crew was loosing control, our bodies too slow, too weak to fight against the Storm.

Never had our hearts dueled against such a mighty Tempest. Despite the continuous barks of encouragement from the captain, the men felt insignificant and powerless. Expressions of doom shadowed their tense faces. Our boat flinched with every strike from our enemy: the Elements. We felt like slaves sold to an unmerciful master, vulnerable, stumbling at the edge fo our defenses. Yet none of us lacked determination. An intrepid energy inside our tenacity kept us undaunted. The captain arbitrated our every move; but our instincts were stronger and most decisions were made as blood rushed and threatened to break out of our pulses. We had to fight, we wanted to fight. We had to dwell amidst the penetrating chill of wind and water, gust and splash. The promise of serenity vibrated inside our veins. Our hoping candles flickered. Would the glade and the flood extinguish their blaze?

The riot went on, past the hours of twilight. Many had drowned, their stuggling breaths wiped away, swallowed by an unforgiving sea. The sun shone smiles as some of us greeted the ethereal success of morning. Our flawling bodies were heavy with exhaustment, but out faulting hearts were heavier with sorrow. The battle had been ruthless, but surviving it would be worse. We would now be forever scarred and cursed as debris. Our minds were doomed before the tormenting sight of damp hands slipping away into the hungry mouth of the Tempest. Daylight brought not peace, it only uncovered the chaos neglected under the unyielding storm. Lives had vanished, like sugarcubes melted away by the rain.

¿Te has preguntado?

domingo, diciembre 31, 2006

¿Cuantas personas has conocido? … ¿Cuales serán sus secretos?
¿Cuántos lugares has visitado? … ¿Qué se esconderá en los rincones?
¿Cuántos puentes has cruzado? … ¿Qué habría debajo de ellos?
¿Cuántas cosas has dicho? … ¿Cuáles serían mentira?
¿Cuántos libros has leído? … ¿Cuáles has olvidado ya?
¿Cuántas veces has triunfado? … ¿Quiénes te han ayudado?
¿Cuántas cosas has creado? … ¿Cuáles perdurarán?
¿Cuánta vida apagas con cada pisada? … ¿Cómo volverá a surgir?
¿Cuántos son tus sueños? … ¿Cuáles nunca despertarán?
¿Cuántas veces sonríe una persona? … ¿Cuáles son sus motivos?
¿Cuántas estrellas hay en el cielo? … ¿Cuándo se apagarán?
¿Cuántas lágrimas has derramado? … ¿Cuáles injustificadas?
¿Cuánto cariño te has ganado? … ¿Dónde no lo mereces?
¿Cuántas cosas has escrito? … ¿Quiénes las habrán leído?
¿Cuántos días has vivido ya? … ¿Cuántos has olvidado?

¿Cuántos años más vendrán? ... ¿Cuántos celebrarás?

Kisses + Sal

lunes, diciembre 18, 2006

Entendí
Que te gusta el chocolate
y el mango con sal.

Dime tú si quieres más
de mis besos,
mi fruta o mi sal.


(Esto es más, o menos, un chiste. XD)