¿Cuantas personas has conocido? … ¿Cuales serán sus secretos?
¿Cuántos lugares has visitado? … ¿Qué se esconderá en los rincones?
¿Cuántos puentes has cruzado? … ¿Qué habría debajo de ellos?
¿Cuántas cosas has dicho? … ¿Cuáles serían mentira?
¿Cuántos libros has leído? … ¿Cuáles has olvidado ya?
¿Cuántas veces has triunfado? … ¿Quiénes te han ayudado?
¿Cuántas cosas has creado? … ¿Cuáles perdurarán?
¿Cuánta vida apagas con cada pisada? … ¿Cómo volverá a surgir?
¿Cuántos son tus sueños? … ¿Cuáles nunca despertarán?
¿Cuántas veces sonríe una persona? … ¿Cuáles son sus motivos?
¿Cuántas estrellas hay en el cielo? … ¿Cuándo se apagarán?
¿Cuántas lágrimas has derramado? … ¿Cuáles injustificadas?
¿Cuánto cariño te has ganado? … ¿Dónde no lo mereces?
¿Cuántas cosas has escrito? … ¿Quiénes las habrán leído?
¿Cuántos días has vivido ya? … ¿Cuántos has olvidado?
¿Cuántos años más vendrán? ... ¿Cuántos celebrarás?
Kisses + Sal
lunes, diciembre 18, 2006
Entendí
Que te gusta el chocolate
y el mango con sal.
Dime tú si quieres más
de mis besos,
mi fruta o mi sal.
Que te gusta el chocolate
y el mango con sal.
Dime tú si quieres más
de mis besos,
mi fruta o mi sal.
(Esto es más, o menos, un chiste. XD)
Night & Day
martes, noviembre 28, 2006
The right to Live we must pay,
ever as hosts of Day;
But our Souls shall take flight
When we are guests of Night.
ever as hosts of Day;
But our Souls shall take flight
When we are guests of Night.
Enamorate...
domingo, noviembre 26, 2006
Con el incesante timbre que te arrastra hacia la realidad.
Con la luz que cubre la cara de la ciudad poco después del amanecer.
Con la vocecita que te susurra al oído y te dice que es demasiado temprano como para que el día toque a tu puerta.
Con la alfombra de flores frescas que cubre el suelo.
Con las pepitas de cereal que tratan de escapar la cuchara cada mañana.
Con la fortuna y las placas que te dicen que él está pensando en ti.
Con la canción que sólo oíste a medias pero que retumba en tu cabeza por el resto del día.
Con cada lágrima que con gusto derramas viendo una película.
Con cada frase, cada punto o coma, del libro que lees.
Con la historia que no termina y te deja sedienta, colgando de un frágil hilo.
Con la sonrisa de los niños más desafortunados.
Con cada carita de Messenger, expresando las emociones de una verdad ciega.
Con cada pequeño click, abriendo universos enteros.
Con todas las veces que alguien se va si despedirse.
Con el coqueto bombillito que te dice que no hay Internet cuando más lo necesitas.
Con el minuto que nunca termina cuando tanto lo esperas.
Con la forma en que tus deditos se recogen para formar la punta perfecta.
Con cada gota de sudor deslizándose por tu cuello que hace valer tu esfuerzo.
Con el orgullo en la cara de tu padre cuando le mostraste que tenías músculos en los brazos.
Con el viento que te despeina frenéticamente.
Con el salpique del agua, y las gotas de cada momento que se posan en tus gafas y dislocan tus mirada.
Con las frases que lees y oyes.
Con lo que te demoraste en pensar.
Con los momentos que se resbalan por entre tus dedos, derramando tu vida, pero dejando tu memoria húmeda para siempre.
Con su tierno recuerdo.
Con las hipnóticas vueltas y figuras que hace el humo de su cigarrillo.
Con esa llamada que prendió una llama dentro de ti.
Con cada inútil chisme, en contra o a favor.
Con el veredicto.
Con cada comentario u opinión.
Con tu arte, con el ajeno.
Con las gotas de pocicle que caerán indebidamente si te demoras.
Con cada mueca, y con que te piquen el ojo.
Con esa foto que no te cansas de ver.
Con cada nueva lección que aprendes.
Con cada vieja lección que enseñas.
Con tu grupo, y lo descomplicado que se ha vuelto llevar a cabo un proyecto.
Con lo mucho que todos disfrutan esos proyectos.
Con el cacofónico "sawer".
Con cada aplauso.
Con las sonrisas de un público satisfecho.
Con cada babosada que escribes o lees.
Con todas las opciones (A, B, C, D) y el escaso tiempo.
Con las noticias que llegan tarde.
Con los sueños ajenos.
Con las horas de práctica, que nunca parecen ser suficientes.
Con los zapatos que pensaste que nunca podrías tener.
Con el exceso de rubor que te dejó tu amiga cuando decidió que quería maquillarte.
Con lo rico que huele su cuello.
Con la desquiciada cancioncita que nos regala la lluvia.
Con la envidia y las ganas de viajar, de conocer.
Con todo para lo cual nos hace falta tiempo.
Con la libertad que nunca será completa.
Con el café que ridículamente, te manda a dormir.
Con los millones de centelleantes lucecitas hasta en la cuidad más pequeñita.
Con el monótono ruido del ventilador que advierte desastre en una noche de intenso calor.
Con el contraste de tu almohada blandita y fría.
Con quien añora secretamente tu compañía.
Con todo lo que es irracional.
Con los sueños, fieles profetas de residuos cerebrales.
Con la luz que cubre la cara de la ciudad poco después del amanecer.
Con la vocecita que te susurra al oído y te dice que es demasiado temprano como para que el día toque a tu puerta.
Con la alfombra de flores frescas que cubre el suelo.
Con las pepitas de cereal que tratan de escapar la cuchara cada mañana.
Con la fortuna y las placas que te dicen que él está pensando en ti.
Con la canción que sólo oíste a medias pero que retumba en tu cabeza por el resto del día.
Con cada lágrima que con gusto derramas viendo una película.
Con cada frase, cada punto o coma, del libro que lees.
Con la historia que no termina y te deja sedienta, colgando de un frágil hilo.
Con la sonrisa de los niños más desafortunados.
Con cada carita de Messenger, expresando las emociones de una verdad ciega.
Con cada pequeño click, abriendo universos enteros.
Con todas las veces que alguien se va si despedirse.
Con el coqueto bombillito que te dice que no hay Internet cuando más lo necesitas.
Con el minuto que nunca termina cuando tanto lo esperas.
Con la forma en que tus deditos se recogen para formar la punta perfecta.
Con cada gota de sudor deslizándose por tu cuello que hace valer tu esfuerzo.
Con el orgullo en la cara de tu padre cuando le mostraste que tenías músculos en los brazos.
Con el viento que te despeina frenéticamente.
Con el salpique del agua, y las gotas de cada momento que se posan en tus gafas y dislocan tus mirada.
Con las frases que lees y oyes.
Con lo que te demoraste en pensar.
Con los momentos que se resbalan por entre tus dedos, derramando tu vida, pero dejando tu memoria húmeda para siempre.
Con su tierno recuerdo.
Con las hipnóticas vueltas y figuras que hace el humo de su cigarrillo.
Con esa llamada que prendió una llama dentro de ti.
Con cada inútil chisme, en contra o a favor.
Con el veredicto.
Con cada comentario u opinión.
Con tu arte, con el ajeno.
Con las gotas de pocicle que caerán indebidamente si te demoras.
Con cada mueca, y con que te piquen el ojo.
Con esa foto que no te cansas de ver.
Con cada nueva lección que aprendes.
Con cada vieja lección que enseñas.
Con tu grupo, y lo descomplicado que se ha vuelto llevar a cabo un proyecto.
Con lo mucho que todos disfrutan esos proyectos.
Con el cacofónico "sawer".
Con cada aplauso.
Con las sonrisas de un público satisfecho.
Con cada babosada que escribes o lees.
Con todas las opciones (A, B, C, D) y el escaso tiempo.
Con las noticias que llegan tarde.
Con los sueños ajenos.
Con las horas de práctica, que nunca parecen ser suficientes.
Con los zapatos que pensaste que nunca podrías tener.
Con el exceso de rubor que te dejó tu amiga cuando decidió que quería maquillarte.
Con lo rico que huele su cuello.
Con la desquiciada cancioncita que nos regala la lluvia.
Con la envidia y las ganas de viajar, de conocer.
Con todo para lo cual nos hace falta tiempo.
Con la libertad que nunca será completa.
Con el café que ridículamente, te manda a dormir.
Con los millones de centelleantes lucecitas hasta en la cuidad más pequeñita.
Con el monótono ruido del ventilador que advierte desastre en una noche de intenso calor.
Con el contraste de tu almohada blandita y fría.
Con quien añora secretamente tu compañía.
Con todo lo que es irracional.
Con los sueños, fieles profetas de residuos cerebrales.
¿-?
martes, noviembre 21, 2006
He aquí una Teoría de la Confusión.
Todo en el planeta se mueve circularmente, es algo preciso a lo que estamos indiscutiblemente sujetos… Todo da sus vueltas.
Una y otra vez nos oímos a nosotros mismos diciendo que tenemos un problema, y que para encontrar una respuesta le damos vueltas y vueltas. Y es ahí donde nos confundimos, ¡de tanto dar vueltas terminamos mareados!
Esta paradoja se puede plantear matemáticamente:
1 Pregunta + 1 Respuesta = 1 Vuelta
Vuelta = 360° = 2π
1 Pregunta = π = ½ Vuelta
1 Respuesta = π
Pregunta = Respuesta
2(Preguntas) = 1 Vuelta
Es en la última afirmación dónde se encuentra la esencia del problema. Matemáticamente, es correcto. Pero ahí es donde empieza la confusión: cuando hacemos dos mitades y no un entero. No hemos recorrido las respuestas.
Se piensa, se pregunta, y si no se encuentran las respuestas, a cambio se duplican con más preguntas. En ese momento la vuelta pierde dirección y el sujeto se confunde y se marea.
Dos mitades no es lo mismo que un entero. ¿O sí? El error está en la dirección. A pesar de que una Respuesta es solo la continuación de la Pregunta, es común no darse cuenta de que de hecho está justo en frente. ¿Es acaso que la mente se rehúsa a completar el círculo?
Preguntas y Respuestas... Todo da vueltas y vueltas... Tantas, tantas vueltas que terminamos mareados y ya no podemos ver las cosas claramente, todo pierde sentido ante el desenfoque. Así como una bailarina debe tener un centro y un foco al girar rápidamente, de lo contrario se mareará y necesitará una pausa para descansar y volver a tomar un sentido.
Por eso, cuando tenemos una Pregunta sin resolver, y después de darle vueltas y adoptar distintas perspectivas no podemos evitar sentirnos aún más confundidos y mareados. No es fácil encontrar o conservar el sentido, pero es necesario para poder continuar el ciclo de Pregunta-Respuesta, y no perdernos en medio del delirio.
Todo en el planeta se mueve circularmente, es algo preciso a lo que estamos indiscutiblemente sujetos… Todo da sus vueltas.
Una y otra vez nos oímos a nosotros mismos diciendo que tenemos un problema, y que para encontrar una respuesta le damos vueltas y vueltas. Y es ahí donde nos confundimos, ¡de tanto dar vueltas terminamos mareados!
Esta paradoja se puede plantear matemáticamente:
1 Pregunta + 1 Respuesta = 1 Vuelta
Vuelta = 360° = 2π
1 Pregunta = π = ½ Vuelta
1 Respuesta = π
Pregunta = Respuesta
2(Preguntas) = 1 Vuelta
Es en la última afirmación dónde se encuentra la esencia del problema. Matemáticamente, es correcto. Pero ahí es donde empieza la confusión: cuando hacemos dos mitades y no un entero. No hemos recorrido las respuestas.
Se piensa, se pregunta, y si no se encuentran las respuestas, a cambio se duplican con más preguntas. En ese momento la vuelta pierde dirección y el sujeto se confunde y se marea.
Dos mitades no es lo mismo que un entero. ¿O sí? El error está en la dirección. A pesar de que una Respuesta es solo la continuación de la Pregunta, es común no darse cuenta de que de hecho está justo en frente. ¿Es acaso que la mente se rehúsa a completar el círculo?
Preguntas y Respuestas... Todo da vueltas y vueltas... Tantas, tantas vueltas que terminamos mareados y ya no podemos ver las cosas claramente, todo pierde sentido ante el desenfoque. Así como una bailarina debe tener un centro y un foco al girar rápidamente, de lo contrario se mareará y necesitará una pausa para descansar y volver a tomar un sentido.
Por eso, cuando tenemos una Pregunta sin resolver, y después de darle vueltas y adoptar distintas perspectivas no podemos evitar sentirnos aún más confundidos y mareados. No es fácil encontrar o conservar el sentido, pero es necesario para poder continuar el ciclo de Pregunta-Respuesta, y no perdernos en medio del delirio.
My Sweet Torment
miércoles, noviembre 08, 2006
Is my heart bound forever,
to the eternal bliss
of this fiddle romance,
which again, has gone amiss?
Am I always to be enslavered
by the tender sin of your kiss?
Oh sorrow! My sweet torment
is to always, your smile miss.
to the eternal bliss
of this fiddle romance,
which again, has gone amiss?
Am I always to be enslavered
by the tender sin of your kiss?
Oh sorrow! My sweet torment
is to always, your smile miss.
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